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Visitar un chalé: lo que no se mira en un piso
Un piso se enseña en veinte minutos porque medio edificio no es suyo. Un chalé tiene cubierta propia, cuatro fachadas, su caldera y a veces su pozo. Todo eso lo pagas tú solo, así que conviene mirarlo tú solo.
Empieza por arriba y por fuera
Antes de entrar, rodea la casa. La cubierta es lo más caro que puede fallar: mira si hay tejas movidas, canalones descolgados, manchas oscuras bajo los aleros o chimeneas mal rematadas. En las fachadas busca grietas en las esquinas y en los dinteles de las ventanas, y el zócalo, donde la humedad del terreno deja una franja más clara.
Después mira la parcela: hacia dónde cae el agua de lluvia, si el terreno vierte hacia la casa o hacia la calle, y dónde están las arquetas. Una parcela en pendiente mal resuelta se paga en humedades.
La orientación se nota en la factura
En un chalé el sol entra por cuatro lados y no por uno. Un salón al sur cobra el sol bajo del invierno y, si tiene alero o porche, se protege del alto del verano. Las habitaciones al norte son más frías y tardan más en secar. Ve a verla dos veces y a horas distintas, y pide de paso una factura de calefacción de enero. Es el dato más honesto que vas a conseguir.
Cerramientos: por dónde se escapa
- Ventanas: carpintería, doble vidrio y, sobre todo, si cierran bien. Vaho entre los dos cristales quiere decir cámara perdida.
- Cajas de persiana: en casas de los setenta y ochenta suelen ser el agujero más grande del muro.
- Puertas exteriores: la de entrada, la del garaje y la del patio. Tres puntos por donde entra frío y por donde entra gente.
- El certificado energético: vale diez años, y solo cinco si la letra es la G. Si el que te enseñan está caducado, alguien lleva tiempo con la casa colgada.
Las instalaciones son todas tuyas
Abre el cuadro eléctrico y mira si hay diferencial y toma de tierra. Abre dos grifos a la vez en la planta alta para ver la presión. Pregunta de dónde viene el agua y a dónde va: si hay pozo o fosa séptica, eso es mantenimiento tuyo para siempre. Enciende la calefacción aunque sea junio y toca todos los radiadores.
Lo que pides antes de la segunda visita
- Nota simple y ficha catastral, para cruzar metros y plantas.
- El último recibo del IBI y el de la basura.
- El informe de evaluación del edificio: en Castilla-La Mancha la ley urbanística lo pide a los propietarios de construcciones de más de cincuenta años, cada diez años y firmado por técnico.
- La segunda visita, con lluvia si puede ser. Una casa mojada cuenta cosas que una casa seca calla.
Esto es información general, no asesoramiento fiscal ni jurídico. Los tipos y las bonificaciones cambian, y hay requisitos que dependen de tu caso. Antes de firmar nada, confírmalo con tu gestor o en la Agencia Tributaria de Castilla-La Mancha.
Lo que está por debajo de lo que se pide en su zona
Comparamos cada anuncio con la mediana de su mismo tipo en su mismo municipio. Lo que sale por debajo, lo enseñamos aquí.
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